Después de las vacaciones de Semana Santa y ahora que empieza a hacer calor, seguramente tengamos ganas de sacar la ropa de verano y ya estemos haciendo planes para irnos de viaje o a la playa. Para ello deberemos tener en cuenta que llevaremos un atuendo distinto al del invierno y lo más probable es que nos apetezca lucir cuerpo.

Así pues, muchos de nosotros creeremos que no estaría de más comenzar una dieta durante estos meses antes de llegar al verano, con tal de vernos mejor con el bañador y con la ropa de esta estación del año. Sin embargo, debemos tener mucho cuidado con las dietas que podamos leer en la red o que nos puedan recomendar nuestros amigos, ya que no todas funcionan por igual para todo el mundo.

Algunas de estas dietas pueden centrarse en comer o dejar de comer ciertos alimentos, lo que al principio puede hacernos perder peso rápidamente, pero más adelante puede causarnos quizás faltas de vitaminas, proteínas o hierro, entre otros problemas de salud. Por lo tanto, hacer una dieta con el consejo de un profesional de la salud nos ayudará a encontrarnos mejor y a conseguir nuestros objetivos, aunque no perdamos peso tan rápidamente como nos gustaría.

Una de estas dietas centradas en comer sólo un alimento es la de la piña. Este refrescante fruto es muy dulce y sabroso y seguramente te apetezca comerlo durante los meses de más calor. Descubre en qué consiste la dieta de la piña y si realmente es beneficiosa para tu salud y si te ayudará a perder peso como deseas.

Los beneficios de comer piña

Este fruto, además de su sabor, tiene muchas propiedades que pueden beneficiar al buen funcionamiento de nuestro organismo, no solamente a perder peso. Así pues, la piña es una fruta antioxidante, depurativa y diurética, por lo que comiendo este alimento podremos sanar nuestro cuerpo, eliminando toxinas y protegiendo nuestros riñones de enfermedades como las infecciones de orina, por la falta de orinar.

El hecho de eliminar toxinas nos ayudará a cuidar nuestro cuerpo por el interior, pero también por el exterior, puesto que nuestra piel notará este cambio y se mostrará más libre de granitos y grasa. El orinar frecuentemente evitará que retengamos líquidos, por lo que al consumir esta fruta podremos notar como nuestro abdomen se muestra menos hinchado.

La piña puede comerse en muchos y diferentes platos, como por ejemplo la pizza y las ensaladas, o bien puede tomarse como postre en pasteles o tentempié. Existen también refrescos y cócteles que parten de este fruto para terminar de darle un toque exótico y dulzón a la bebida.

En qué consiste la dieta de la piña

Para realizar esta dieta se deben comprar las piñas naturales y no las que van envasadas en latas, puesto que estas contienen más azúcares. La piña la deberemos pelar adecuadamente y cortarla en rodajas, quitándole la parte más dura del medio. Así nos será más fácil comerla y guardarla cortada que entera.

Durante los días que estés haciendo la dieta de la piña deberás comer dos rodajas de este fruto durante todas las comidas, es decir, dos durante el desayuno, dos con la comida (acompañando a una ensalada o a una pechuga de pollo, por ejemplo), merienda y lo mismo por la noche. No debes alargar esta dieta más de cuatro días, ya que tu cuerpo necesita de otras vitaminas y proteínas y el consumo de este fruto en exceso tampoco es bueno para tu organismo.

Así pues, mientras se realiza la dieta de la piña se debe comer este fruto durante estos días recomendados y dejar un espacio de un mes hasta la próxima dieta de la piña. Existen tres semanas en las que no deberás comer esta fruta, aunque esto no implica que no debas seguir comiendo sano y haciendo deporte para mantener la línea y perder peso, si es lo que deseas.

No existe ninguna dieta milagrosa y aquellas que se centran en un solo alimento, como esta, puede tener efectos muy negativos para tu salud, por lo que no dudes con contactar con tu médico antes de empezar cualquier dieta, ya que él mejor que nadie sabrá aconsejarte qué alimentos te ayudarán a perder peso y cuánto tiempo necesitarás para conseguir tu objetivo de forma sana.