La silueta de una joven se dibuja en la puerta de vidrio del aula de una de las universidades de la capital. El pantalón ajustado al cuerpo, una blusa escotada y sus zapatos de tacón la vuelven indudablemente atractiva.

Muchachas estudiantes son seducidas por el dinero.

Para sus compañeros no es más que una linda chica, tal vez de buena familia cursando los estudios de los cuales depende su futuro, pero la realidad es otra, porque lleva una doble vida.

Al interior de las universidades, tanto públicas como privadas, se maneja como un secreto a voces el comercio sexual de mujeres, quienes motivadas por compañeras y terceras personas inician en ese negocio ante las necesidades que tienen para costear una profesión a nivel superior.

El término de “mujer prepago” se asocia a aquellas jovencitas que ofrecen servicios sexuales a cambio de dinero o recargas de celular, pero a diferencia de la prostitución tradicional, lo hacen de una manera discreta y sin necesidad de mostrarse en las calles, prostíbulos o bares.

Según informes sobre la trata de personas, esas mujeres se han vuelto algo normal en las universidades, se da mucho en Colombia, debido a las necesidades económicas que enfrentan para subsidiar sus estudios.

Algo similar está floreciendo en las universidades de Honduras, donde las jovencitas más bonitas, entre las edades de 18 hasta un tope de 30 años, atraídas por el dinero y el consumismo se sumergen en un tenebroso mundo de orgías y fantasías sexuales.

RECLUTADAS

El consumismo vuelve vulnerables a las muchachas. El consumismo vuelve vulnerables a las muchachas.

Las muchachas provienen de todos los estratos sociales, pero muchas veces son reclutadas por tentáculos que tiene el crimen organizado en los diferentes centros de educación superior en el país.

Sin embargo, la mayoría son envueltas por agencias de modelaje donde les ofrecen contratarlas para servicio de imagen a empresas, pero al final las llevan a fiestas privadas de magnates, donde tienen que practicar bailes eróticos y son escogidas como cualquier objeto por los “clientes”.

Lucía es una preciosa muchacha estudiante de Economía; la necesidad de un trabajo la llevó a una agencia de modelaje donde le ofrecieron un buen sueldo, solo por asistir a eventos de diferentes corporaciones.

“Me sorprendí cuando nos llevaron a un lujoso salón de un hotel, nos vistieron con ropa bastante provocativa y tuvimos que hacer bailes eróticos para unos diez hombres quienes al final escogieron cada uno la mujer que querían”, relató.

Esa noche, por fortuna de ella, Lucía no sería elegida por nadie, pero fue la última vez que se presentó a su trabajo, al descubrir que estaba ingresando a una red de prostitución donde los que más ganan son los proxenetas, ya que algunos cobran hasta en dólares por cada muchacha y a ellas les pagan una mínima cantidad.

Personas ligadas al mundo del modelaje pero que pidieron el anonimato confirmaron a LA TRIBUNA que en los últimos años el número de chicas prepago se ha incrementado y la mayoría son universitarias y son las mejores pagadas.

“Nadie va a aceptar abiertamente que es una trabajadora sexual, pero es frecuente ver a niñas muy bonitas y educadas entrar y salir de lujosos hoteles, algunas se citan con empresarios, extranjeros y hasta narcotraficantes”, afirmaron.

COSTOS

La mayoría de las jovencitas aseguran que la crisis económica las lleva a ese rumbo.  La mayoría de las jovencitas aseguran que la crisis económica las lleva a ese rumbo.

La investigadora del observatorio de Casa Alianza, Dacil Delcid, indicó que en las universidades públicas muchas estudiantes ofrecen servicios sexuales, pero a través de un contacto, reparten tarjetitas de presentación, el hombre llama y hace la cita, pero no es con la chica directamente, sino una tercera persona.

Mientras que en las privadas, los centros de contacto son las fiestas que organizan los jóvenes, donde ellas bailan y tienen acercamientos con personas adineradas, de quienes están seguras que pueden pagar por su servicio.

Sobre si generalmente utilizan droga, explicó que las mujeres “prepago” universitarias tratan lo menos posible de consumir sustancias alucinógenas, porque son conscientes que ese es su negocio, es la forma como se pueden ganar la vida y suplir sus necesidades.

El costo de una chica bastante guapa, joven y bien preservada va desde 200 a 500 dólares, es decir, de cuatro mil a diez mil lempiras, por lapsos de tres o cuatro horas, pero si lo que buscan es una dama de compañía para toda una velada el precio se incrementa hasta los mil dólares.

De igual manera, hay otras chicas menos guapas que cobran dos mil lempiras a personas de clase media alta, las que comienzan de forma independiente lo hacen hasta por 500 lempiras, en la desesperación por una necesidad económica.

“Algunas dicen que no encuentran trabajo, pero si llega un alto funcionario o empresario que le pagan hasta cinco mil lempiras por unas horas, es algo muy rentable, comparado a lo que ganaría como secretaria u oficina”, comentó.

La situación es más crítica en San Pedro Sula porque se está extendiendo a los colegios, donde hasta con el uniforme se las llevan en lujosos automóviles a cambio de ropa, joyas y dinero, apuntó Delcid.

Algunos maestros también se prestan
LA TRIBUNArealizó un recorrido por varias universidades de la capital consultando a las jovencitas si les han hecho propuestas de este tipo y algunas comentaron que sí, aunque aseguraron que las rechazaron.Una de ellas, que pidió no ser identificada, comentó que en el negocio hay hasta catedráticos involucrados, quienes tienen acuerdo con sus propias alumnas que también les hacen los irresistibles favores.

“Es algo bien delicado, porque los encargados de promocionar a las chicas hacen contacto hasta con algunos profesores a los que les tienen más confianza, porque ellos tienen más acceso a grupos de élite y de esa forma las van promocionando”, indicó.

Dijo que “las universitarias prepago son las más cotizadas por quienes buscan sexo a cambio de dinero, siempre están dispuestos a pagar más por una linda jovencita, de buen cuerpo, educada y mente abierta para complacer las exigencias”.

Las operaciones se hacen de forma confidencial, solo es entre el grupito de muchachas, el intermediario y los clientes, por medio de llamadas telefónicas, pero tienen mucho cuidado al contestar números desconocidos.

Son cientos de jovencitas que bajo la sombra de la pobreza e injusticia social se sumergen en este mundo, donde la primera regla inquebrantable es mantenerse en el anonimato, porque aparte de su reputación, sus vidas también están en peligro.

Unas compañeras me metieron
mujer-testimonio-1Susana es una preciosa mujer de 20 años; desde el 2009 comenzó a estudiar Derecho, después de cursar la educación media gracias al esfuerzo de su madre, porque su padre la dejó abandonada junto a tres hermanos, pero su ilusión es llegar a ser una profesional.Comentó que cuando inició su carrera no tenía dinero para el transporte y la alimentación, su progenitora no la podía seguir sosteniendo para lograr una profesión a nivel superior.

Sin dejar de asistir a sus clases, conoció a otras compañeras que aparentemente de buena voluntad le comenzaron a ayudar con las copias de los materiales, la invitaban a comer y hasta para el bus le daban cuando no tenía.

En menos de un mes y gracias a la confianza que forjaron le comenzaron a enseñar fotografías en forma de catálogos, donde aparecían lindas jovencitas en poses sensuales y le preguntaron si quería salir de su difícil situación económica.

Le explicaron que días atrás una muchacha logró conseguir su título universitario y hasta trabajo, por lo cual dejó su oficio de vender su cuerpo que le ayudó a alcanzar su objetivo y que le habían escogido a ella por su belleza corporal, además porque estaba necesitada de dinero.

Durante la oferta de trabajo le afirmaron que no era prostitución, únicamente iban a comenzar a hacer bailes eróticos a personas selectas, en las cuales se podía confiar y que en una noche inicialmente podía ganar mil lempiras.

Le dieron un día para pensarlo y decidió aventurarse a un mundo desconocido con la única intención de poder salir adelante.

Con la excusa que se quedaría durmiendo donde sus amigas, Susana le pidió permiso a su mamá, durante los primeros días, y después de ser vestida de forma seductora y pasar por una sesión de fotos comenzó a hacer sus primeros trabajos.

Recordó que a los 19 años fue su debut en este bajo mundo, bailando en lujosas viviendas para hombres adinerados de todas las edades, pero en su primer acto fue escogida para sostener relaciones sexuales.

Después de su primera experiencia fue tomando confianza, sus amigas se encargaban de hacer los contactos con abogados, periodistas, empresarios, transportistas, funcionarios del gobierno y extranjeros.

“La necesidad y las ilusiones muchas veces a uno la obliga a llevar una doble vida, pero no es fácil vivir en un mundo lleno de peligros, abusos y esclavitud, pero los jóvenes no tenemos oportunidades”, lamentó.

Inicié como modelo
mujer-testimonio-2Su cuerpo de modelo, rostro de muñeca y acostumbrada a tener una vida llena de comodidades, Katy fue una presa fácil de los proxenetas de universitarias, para venderla a grupos de élite en el país.Aunque no utiliza transporte público porque tiene su propio vehículo, siempre luce ropa fina y costosos accesorios, pero en su interior lleva una montaña de culpas por el oficio que llegó a escoger y no seguir su carrera de Pedagogía.

“Inicié como modelo, todo era normal porque en la agencia nos llevaban a eventos de empresas reconocidas cuando hacían algún lanzamiento o para promover un nuevo producto”, recordó.

Katy manifestó que el sueldo no era malo, pero aun así no llenaba sus expectativas, aunque sus padres tampoco le negaban apoyarla, ya que su familia no es de escasos recursos económicos, pero la ambición le exigía cada día más.

“Un día una amiga me invitó a una fiesta, me dijo que tenía que ir lo más sexi que pudiera, cosa que no fue un problema porque en el mundo del modelaje es un requisito tener siempre algo en el clóset para cada ocasión”, expresó.

Entre tragos y música electrónica, la misma amiga le comenzó hablar de las prepago y que en una noche podía ganarse hasta cinco mil lempiras de una vez, y le presentó a un señor de unos 45 años, con quien tuvo la primera relación sexual a cambio de dinero.

“Al principio me dio un poco de temor, no sabía con quién me estaba metiendo, pero ese hombre me pagó dos mil lempiras por estar con él como tres horas y se convirtió en mi primer cliente”, relató.

“Mi amiga, que es estudiante de Mercadotecnia, me comenzó a contactar más clientes, muchas veces atendemos las dos a un solo hombre, nos pagan muy bien y en una sola noche podemos atender a unos tres”, detalló la jovencita.

Sin embargo, no todo es color de rosa, hay algunos hombres que las golpean, las tratan como cualquier cosa, las obligan a no protegerse y en el peor de los casos algunos hasta se niegan a pagar, viéndose obligadas a pagar a otras personas para que las cuiden.